Si vives en España, ya lo has visto. Lluvias que antes eran excepcionales ahora caen con regularidad, tormentas que arrancan tejados, granizadas que destrozan coches y fachadas, veranos que parecen no acabar y un riesgo de incendios que crece cada temporada. El clima ha cambiado y las aseguradoras lo saben, porque son las que pagan las facturas.
Solo en el primer semestre de 2025 se contabilizaron más de 265.000 siniestros climáticos en España, según datos de WTW, con un coste total de 166 millones de euros. Eso sin contar la DANA de octubre de 2024, que fue un punto de inflexión para el sector. Las aseguradoras no solo están subiendo primas: están revisando de arriba abajo sus modelos de evaluación de riesgo, aumentando provisiones de capital y reestructurando sus políticas de reaseguro.
Para el consumidor, esto se traduce en primas más altas en el seguro de hogar. Las subidas en este ramo ya no responden solo a la inflación de materiales de construcción o al encarecimiento de la mano de obra. Ahora incorporan un componente climático que hasta hace unos años apenas existía en los cálculos actuariales.
Qué cubre realmente tu seguro de hogar frente al clima
La mayoría de pólizas de hogar cubren daños por lluvia, viento, granizo e inundación. Pero hay matices importantes. No es lo mismo un daño cubierto por la póliza estándar que uno que entra en la cobertura del Consorcio de Compensación de Seguros, que actúa en catástrofes extraordinarias. Si tu vivienda sufre daños por un temporal severo, conviene saber a cuál de las dos puertas tienes que llamar.
También es importante revisar si tienes cubierto el contenido además del continente, si incluyes daños estéticos, si la póliza cubre alojamiento alternativo mientras se repara tu vivienda y, sobre todo, si el capital asegurado está actualizado. El infraseguro —asegurar tu casa por menos de lo que vale— es uno de los errores más comunes y más costosos: si tu vivienda está asegurada por la mitad de su valor real, la aseguradora solo pagará la mitad del daño.
Cómo prepararte sin arruinarte
Lo primero: actualiza el capital asegurado. Sí, eso puede hacer que la prima suba algo, pero te protege de una situación mucho peor en caso de siniestro grave.
Segundo: revisa las exclusiones. Algunas pólizas excluyen daños por humedades derivadas de falta de mantenimiento, o limitan la cobertura si la vivienda no cumple determinadas condiciones. Conocer las exclusiones antes de que pase algo es mucho mejor que descubrirlas después.
Tercero: si vives en una zona de riesgo climático elevado —cerca de ríos, en zonas inundables, en áreas de fuerte impacto de tormentas—, invierte en medidas preventivas. Instalar sistemas de drenaje, proteger bajantes, reforzar cubiertas o poner burletes no solo protege tu casa: algunas aseguradoras ofrecen bonificaciones a quienes demuestran haber adoptado medidas de protección. El seguro de hogar ya no es un trámite más que se contrata y se olvida. En un país donde el clima está cambiando a un ritmo que todos podemos ver, revisar tu póliza con atención es una forma de protegerte de verdad